Muchas
personas ya han planeado sus vacaciones de verano o están acabando de decidir
el destino al que viajarán. Sin embargo, ¿han pensado en cómo cuidar de su
salud una vez allí? Cada destino tiene sus peculiaridades, y lo cierto es que
algunas de éstas pueden influir en nuestro estado de salud, impidiéndonos
disfrutar como es debido de las ansiadas vacaciones. Aquí van algunos consejos de Doctoralia.
- Según el tipo de viaje
corremos el riesgo de contraer determinadas enfermedades. Nada tiene que
ver, por ejemplo, hacer un crucero o un viaje por la montaña, o bien
llevar a cabo una actividad de voluntariado en una zona donde ha ocurrido
una catástrofe. Según la Dra.
Blanca Usoz, especialista en Medicina General de Doctoralia, “lo más aconsejable es, dos meses antes del viaje, consultar en los organismos sanitarios correspondientes qué pautas debemos seguir según nuestro destino”. En caso de padecer una enfermedad, “es aconsejable acudir al médico antes para obtener recomendaciones específicas, así como las recetas médicas que podamos necesitar”, señala la especialista.
- Aunque el calor, el sol y los
climas húmedos pueden provocar alteraciones en cualquier persona, lo
cierto es que si sufrimos alguna enfermedad debemos vigilar especialmente
el riesgo de deshidratación y averiguar posibles efectos secundarios de
los medicamentos que tomemos en caso de temperaturas elevadas. También es
importante conservarlos en un lugar adecuado ya que el calor y la humedad
podrían alterarlos.
- Existen países a los cuales se
recomienda no viajar por motivos de salud. Para conocer cuáles son o bien
informarse sobre el acceso al sistema sanitario del país donde vayamos a
viajar, se recomienda consultar la información que proporciona el
Ministerio de Salud en Sanidad Exterior, tanto a través de su portal
online como de los centros con los que cuenta por todo el territorio.
- Los países con transmisión
activa del virus Zika son algunos a los que se recomienda no viajar. Si
aún así se visita Brasil o bien otras zonas de América Latina, el sureste
asiático o las islas del Pacífico, la medida preventiva principal es
evitar las picaduras de mosquito. Para ello hay que intentar mantenerse
dentro de estancias con aire acondicionado y pantallas en las ventanas. Y
a la hora de dormir, cubrir la cama con una red antimosquitos que llegue
hasta el suelo. Los repelentes antimosquitos que usemos deben estar
comprados en farmacias y si han de aplicarse en niños se deben leer
atentamente las indicaciones de uso. A la vuelta del viaje, aunque estemos
fuera de la zona de influencia, conviene no relajarse. “Se deben usar
repentes y otras medidas para evitar picaduras durante tres semanas más como
mínimo”, puntualiza la Dra. Usoz.
- Si viajamos a otros países
exóticos, no es necesario realizarse un chequeo a la vuelta. Pero, si por
algún motivo acudimos a un médico, debemos informar de que hemos estado en
un país tropical. Muy especialmente, si nos ha picado o mordido algún
animal.
- La dieta es otro aspecto a
cuidar durante nuestro viaje. La comida debe estar bien cocinada (sobre
todo la carne, el pescado y los huevos), y a poder ser debemos evitar
comer alimentos a temperatura ambiente o bien procedentes de vendedores
callejeros. La fruta y la verdura han de estar bien lavadas y peladas, preferentemente
por nosotros mismos, y si consumimos lácteos debemos asegurarnos de que
han sido pasteurizados.
- El agua es otro aspecto
importante cuando viajamos fuera, especialmente en países exóticos o en
zonas en vías de desarrollo. “No se recomienda consumir agua del grifo ni
procedente de manantial, así como tampoco zumos o hielo elaborados a
partir de este tipo de agua”, señala la especialista.
- ¿Viajas con niños pequeños o
con ancianos? Es importante tener en cuenta que, si no pueden cuidarse por
sí solos, somos nosotros los que debemos procurar atender todas sus
necesidades y tener precaución respecto a las comidas, las bebidas, la
protección solar y las picaduras. También hay que prestar especial
atención al calor y a la deshidratación.
- Independientemente del
destino, hay una serie de medicamentos que no podemos olvidar. Según la
Dra. Usoz, el botiquín de viaje perfecto se compone de: analgésicos y
antiinflamatorios, antihistamínicos orales, corticoides tópicos de baja
potencia, antidiarreicos, antiácidos, repelente para insectos, pastillas contra
el mareo y tiritas. Ante cualquier duda, lo mejor es pedir consejo a
nuestro farmacéutico.
- Si tomamos algún tipo de medicación
debemos llevarla con nosotros durante el viaje, pero cuidado: es mejor no
guardarla en la maleta, pues ésta puede perderse. Lo recomendado es meterla
en nuestro equipaje de mano o bien en nuestra bolsa personal.

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